NORMAL es el espacio de intervención cultural de la Universidade da Coruña. La norma define una respuesta que no precisa interrogación. NORMAL quiere ser, con todo, permanente interrogación. NORMAL no es normal. Esto es lo normal para nosotros.

En el momento de su construcción, 1955, el edificio diseñado por Antonio Tenreiro fue la Escuela Normal de Magisterio. De ahí NORMAL. Así fue conocida siempre en A Coruña. Cuando rescatamos el nombre reconocemos una historia ligada a la educación y, más concretamente, al que fue la Ciudad escolar, el germen, con los edificios de Náutica y de Comercio, de lo que años después sería esta Universidad.

NORMAL, por otro lado, arrastra significados que, desde el punto de vista del proyecto cultural que presentamos, solamente cabe interpretar en clave irónica: norma, regla, sistema, forma previsible o incluso simetría, esto es, aquello mismo que aquí se cuestiona.

El edificio de NORMAL fue diseñado para ser Escuela Normal de Magisterio por el arquitecto Antonio Tenreiro Rodríguez (1893-1972), autor de obras tan significativas como el Banco Pastor, el mercado de San Agustín o el Arquivo do Reino de Galicia, entre muchos otros. El proyecto original se enmarcaba en el más amplio de la llamada Ciudad escolar de Riazor, del que forman parte Náutica (1948-1956), el actual CUR (1941-1947) –que antes fue Comercio- y el llamado Instituto Masculino (1941-1947). Tenreiro, represaliado tras 1936, pudo con todo llevarlo a cabo y las obras finalizaron en 1955. Las obras de adaptación para el uso como espacio cultural se deben a los arquitectos Mario di Felice y Gabriel Santos Zas.

NORMAL es un espacio cultural activo, un espacio de intervención. Quiere esto decir que es lugar de creación y de debate, no un simple escaparate. NORMAL es un contenedor para la producción/coproducción de iniciativas y de proyectos propios: nueva escena contemporánea, cine, artes visuales, multimedia, música avanzada, voluntariado y cooperación… La inauguración del teatro NORMAL, prevista para septiembre, abrirá nuevas posibilidades para la producción y para el intercambio.

La formación es parte esencial de la oferta cultural y social de la Universidad, con master class y cursos de cine, voluntariado, artes, etc. El el primer piso de NORMAL va a estar dentro de pocos meses la Universidade Sénior.

Atraer a la gente joven a la cultura y crear nuevas demandas y públicos mediante la oferta de espacios atractivos y abiertos, sin rigideces, donde puedan leer, ver películas o simplemente discutir. Una programación diferente, interdisciplinaria, vinculada a la experimentación, a los nuevos lenguajes contemporáneos, preferentemente urbanos y aquellos ligados a las Media-Arts. Espacios abiertos a la sociedad y a los artistas, a las asociaciones, a la colaboración institucional, dentro de criterios de calidad. Talleres donde creadores de la Universidad y de fuera de ella puedan producir y después exponer su trabajo. Ligar la cultura a la vida pública en el sentido más amplio, con atención a la reflexión sobre políticas de género y la cooperación. Oferta de cursos y master class sobre arte, cine, literatura, músicas, pensamiento y todas aquellas actividades que antes estaban dispersas en la Universidad. Ser un foro abierto de debate sobre las circunstancias políticas y sociales de nuestro momento y lugar. Abrir redes de colaboración nacionales e internacionales con otros espacios semejantes.

¿A quién nos dirigimos? Concebimos la oferta cultural como una prolongación de las aulas en la calle. De una parte, como complemento de la misión formativa integral que da la universidad y, por otra parte, como prolongación y devolución a la sociedad de los saberes y conocimientos que creamos o transmitimos. El concepto de puertas abiertas es esencial para el servicio público universitario. A Coruña y su comarca tienen hoy una amplísima programación cultural que, con demasiada frecuencia, produce sobreoferta. Con todo, salvo excepciones, quedan fuera de los espacios reconocidos los eventos más innovadores o más vanguardistas, los menos convencionales. Quiere esto decir que también hay un público real o potencial que, a pesar de la sobreoferta indicada, no encuentra su lugar. En cuanto espacio creado en la universidad, vemos a universitarios y universitarias, a gente joven en general, como parte esencial de este proyecto.

Nos preocupa el alejamiento de las nuevas generaciones a respecto de cualquier oferta cultural que no vaya ligada a la música comercial. Nos preocupa al mismo tiempo la ignorancia de buena parte del sistema cultural gallego por la gente joven, por sus lenguajes propios y por sus modos culturales, que tienen ya y continuarán teniendo una dimensión supranacional. Basta con asomarse a Londres o a Berlín para comprender el vigor de las llamadas culturas urbanas. A partir de ellas, el tránsito a otras modalidades culturales es posible. Otro tanto puede decirse de nuestro lugar en el mapa. Estamos en A Coruña, pero pretendemos ser referente mucho más allá de los muchos aquís que compartimos.